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¿Dolor lateral en la cadera?: El papel de la osteopatía en la “trocanteritis”.

El dolor en la cara lateral de la cadera es una de las consultas más frecuentes en las consultas de osteopatía. Durante décadas se ha etiquetado casi por defecto como “trocanteritis” o “bursitis trocantérica”, un diagnóstico que la evidencia científica actual ha puesto seriamente en cuestión.

Hoy sabemos que, en la mayoría de los casos, el origen del problema no es una bursa inflamada, sino una tendinopatía de los glúteos medio y menor. Este cambio de paradigma ha transformado por completo el abordaje terapéutico: del reposo y la infiltración al ejercicio terapéutico, la educación y la terapia manual.

En este artículo analizamos qué es realmente el Síndrome de Dolor Trocantérico Mayor (SDTM), qué dice la evidencia científica sobre su tratamiento y cómo la osteopatía puede integrarse en un abordaje global, eficaz y actualizado.

Contextualización: ¿bursitis trocantérica o SDTM?

El fin de un mito diagnóstico

Tradicionalmente, todo dolor lateral de cadera se atribuía a la inflamación de la bursa trocantérica. Sin embargo, los estudios de imagen y anatomía patológica han demostrado que la bursitis aislada es infrecuente: trabajos como los de Bird et al. (2001) y Silva et al. (2008) evidenciaron que la inflamación de la bursa aparece solo en una minoría de pacientes, mientras que la tendinopatía del glúteo medio y menor —con o sin desgarros parciales— es el hallazgo predominante.

Por este motivo, la literatura actual recomienda abandonar el término “trocanteritis” y utilizar Síndrome de Dolor Trocantérico Mayor (SDTM), conocido internacionalmente como Greater Trochanteric Pain Syndrome (GTPS).

¿Qué es exactamente el SDTM?

El SDTM es un síndrome clínico caracterizado por dolor y sensibilidad a la palpación en la región del trocánter mayor, que suele irradiarse por la cara lateral del muslo. El dolor se agrava al dormir sobre el lado afecto, al caminar, subir escaleras o permanecer sentado con las piernas cruzadas.

Se trata de una condición muy prevalente: afecta a entre el 10 % y el 25 % de la población general, con un pico entre los 40 y los 60 años y una proporción mujer-hombre de aproximadamente 4:1 (Segal et al., 2007; Lievense et al., 2005).

Aspecto

Concepto clásico: “trocanteritis”

Concepto actual: SDTM

Estructura responsable

Bursa trocantérica

Tendones de glúteo medio y menor

Mecanismo

Inflamación

Degeneración tendinosa por sobrecarga y compresión

Tratamiento de elección

Reposo, AINEs, infiltración

Educación, ejercicio terapéutico, terapia manual

Pronóstico con infiltración

“Curación” rápida

Mejoría a corto plazo, peores resultados a largo plazo

Desarrollo

Anatomía y biomecánica de la región trocantérica

El trocánter mayor es la gran apófisis lateral del fémur proximal y constituye la zona de inserción de los principales abductores de la cadera: el glúteo medio (caras lateral y posterior) y el glúteo menor (cara anterior). Estos músculos son los estabilizadores fundamentales de la pelvis durante el apoyo monopodal, es decir, en cada paso que damos.

Sobre estas inserciones se sitúan varias bursas (subglútea mayor, subglútea media y subglútea menor), cuya función es reducir la fricción entre los tendones, el hueso y la banda iliotibial. El problema biomecánico clave es la compresión: cuando la cadera cae en aducción (pelvis que bascula hacia el lado contrario al apoyo), la banda iliotibial comprime los tendones glúteos contra el trocánter.

La combinación de carga elevada y compresión sostenida es el mecanismo patogénico aceptado del SDTM (Grimaldi & Fearon, 2015). Por eso factores como el sexo femenino (pelvis más ancha), el sobrepeso, la artrosis de rodilla, el dolor lumbar o la debilidad de los abductores aumentan el riesgo de padecerlo.

La visión osteopática del SDTM

La osteopatía parte de un principio esencial: la estructura y la función están íntimamente relacionadas. Desde esta perspectiva, el SDTM rara vez es un problema exclusivamente local; con frecuencia es la expresión sintomática de una cadena disfuncional que implica a la pelvis, la columna lumbar, la articulación sacroilíaca y el resto del miembro inferior.

Una disfunción sacroilíaca, una restricción de movilidad lumbar o una alteración del apoyo podal pueden modificar la mecánica de la cadera y aumentar la compresión sobre los tendones glúteos. El osteópata realiza, por tanto, una evaluación global: análisis de la marcha, test de movilidad pélvica y lumbar, evaluación de la longitud y el tono muscular (piriforme, tensor de la fascia lata, cuádriceps, psoas) y pruebas especiales específicas de cadera.

Entre las pruebas clínicas con mayor validez diagnóstica destacan la palpación del trocánter mayor, la abducción resistida, el test de Trendelenburg y el apoyo monopodal sostenido de 30 segundos, que ha demostrado alta sensibilidad y especificidad para la tendinopatía glútea confirmada por resonancia (Grimaldi et al., 2017).

El tratamiento osteopático integra técnicas de tejido blando y liberación miofascial sobre la musculatura glútea, tensor de la fascia lata y banda iliotibial; técnicas articulatorias y de energía muscular para restaurar la movilidad de la pelvis, la sacroilíaca y la columna lumbar; y, cuando está indicado, manipulaciones de alta velocidad y baja amplitud (HVLA). La literatura sobre terapia manual en patologías de cadera y extremidad inferior respalda su utilidad para modular el dolor y mejorar la función (Brantingham et al., 2012; Hoeksma et al., 2004).

Es importante ser honestos con la evidencia: los ensayos clínicos específicos sobre osteopatía en el SDTM son aún escasos. Por ello, el abordaje osteopático no debe entenderse como un sustituto, sino como un complemento de primera línea dentro de un programa cuyo pilar central es el ejercicio terapéutico.

La importancia del ejercicio terapéutico: el pilar del tratamiento

El ensayo clínico que ha cambiado las reglas del juego es el estudio LEAP (Mellor et al., 2018), publicado en el British Medical Journal. Este ensayo aleatorizado comparó tres estrategias en pacientes con tendinopatía glútea: educación más ejercicio, infiltración de corticoides y actitud expectante (“esperar y ver”).

Los resultados fueron contundentes: el grupo de educación más ejercicio obtuvo mejores resultados globales y menor dolor que la infiltración y que la espera, tanto a las 8 semanas como a las 52 semanas de seguimiento. La infiltración, aunque alivia a corto plazo, mostró peores resultados a largo plazo, hallazgo coherente con estudios previos (Brinks et al., 2011).

El programa de ejercicio se basa en tres principios:

  1. Gestión de la carga y educación postural: evitar las posiciones de compresión tendinosa (dormir sobre el lado afecto, cruzar las piernas, permanecer de pie apoyando en una sola pierna con la pelvis caída, estiramientos agresivos del glúteo).
  2. Ejercicios isométricos de abducción en fases iniciales, por su efecto analgésico y su capacidad de mantener la capacidad de carga del tendón sin provocarlo.
  3. Fortalecimiento progresivo de los abductores y de la cadena cinética completa, avanzando desde trabajo isométrico hacia ejercicios excéntricos y funcionales (sentadillas, side planks, apoyos monopodales controlados).

Como opciones complementarias, la terapia de ondas de choque ha mostrado resultados favorables en casos crónicos (Rompe et al., 2009; Furia et al., 2009), y cabe recordar que los hallazgos en resonancia no siempre se correlacionan con los síntomas: muchas personas sin dolor presentan alteraciones tendinosas en la imagen (Blankenbaker et al., 2008). El diagnóstico es, ante todo, clínico.

Preguntas frecuentes (FAQs)

¿El SDTM es lo mismo que una bursitis de cadera? No exactamente. La bursitis aislada es poco frecuente. En la mayoría de los casos el dolor procede de una tendinopatía de los glúteos medio y menor, por lo que el término correcto es Síndrome de Dolor Trocantérico Mayor.

¿Por qué me duele más por la noche? Dormir de lado sobre la cadera afecta comprime directamente los tendones contra el trocánter, y dormir sobre el lado sano con la pierna afecta caída en aducción también genera compresión. Se recomienda dormir boca arriba o con una almohada entre las rodillas.

¿Las infiltraciones de corticoides son una buena opción? Pueden aliviar el dolor a corto plazo, pero la evidencia muestra peores resultados a largo plazo frente al ejercicio y la educación. No constituyen el tratamiento de primera línea.

¿Cuánto tarda en mejorar el SDTM con tratamiento conservador? Los tendones responden lentamente. Con un programa de ejercicio bien dosificado y terapia manual, la mejoría significativa suele observarse entre las 8 y las 12 semanas, con progresión continua hasta los 6-12 meses.

¿Debo dejar de caminar o hacer deporte? No es necesario el reposo absoluto; de hecho, es contraproducente. Lo adecuado es ajustar la dosis de carga: reducir temporalmente las actividades que provocan dolor intenso y reintroducirlas de forma progresiva.

¿En qué puede ayudarme la osteopatía? El osteópata evalúa y trata las disfunciones de pelvis, columna lumbar y miembro inferior que sobrecargan la cadera, aplica técnicas manuales para modular el dolor y mejorar la movilidad, y le guía en la corrección postural.

¿Necesito una resonancia magnética para confirmar el diagnóstico? No de forma rutinaria. El diagnóstico es clínico y las pruebas ortopédicas tienen buena validez. La imagen se reserva para casos atípicos, refractarios o con sospecha de otra patología.

Conclusión

El dolor lateral de cadera ha dejado de ser sinónimo de “bursitis”. El Síndrome de Dolor Trocantérico Mayor es, en esencia, una tendinopatía glútea por sobrecarga y compresión, especialmente prevalente en mujeres de mediana edad.

La evidencia científica es clara: la educación del paciente, la gestión de la carga y el ejercicio terapéutico progresivo constituyen el tratamiento de primera línea, muy por encima del reposo o las infiltraciones de corticoides. En este marco, la osteopatía aporta una valoración global de la cadena biomecánica y técnicas manuales que complementan y facilitan el proceso de recuperación.

Si sufres dolor lateral de cadera persistente, busca una valoración profesional individualizada. Un abordaje activo, basado en la evidencia y adaptado a tu caso, es la vía más segura hacia la recuperación.

Referencias bibliográficas

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DAVID OÑORO

  •  Título de Estudios Superiores de Osteopatía por la Universidad Europea del Atlántico.
  •  Experto universitario en Osteopatía Pediátrica (Grupo Thuban – Universidad Europea del Atlántico, Madrid).
  •  Máster universitario en Osteopatía Bajo Evidencia Científica y Práctica Clínica por la Universidad Europea del Atlántico.
  •  Kinesiología ( Asociación Española de Kinesiología ).