Alfred Garcia (osteópata)
Introducción y Principios Conceptuales
En la práctica clínica contemporánea, el dolor suele presentarse como el motivo de consulta principal y, con demasiada frecuencia, como un enemigo biológico al que se debe combatir o silenciar de inmediato. Sin embargo, desde los principios fundamentales de la osteopatía, entendemos que el organismo opera como una unidad funcional indivisible. En este ecosistema biológico, la estructura y la función mantienen una relación de interdependencia absoluta, gobernada por las leyes de la biomecánica y la dinámica de los fluidos.
Bajo este paradigma, el dolor deja de ser un mero síntoma molesto o un error del sistema para convertirse en una forma de expresión comunicativa esencial. Es el canal de comunicación neurobiológico y el sistema de alarma que utiliza el cuerpo para informarnos sobre la existencia de una disfunción somática o visceral subyacente.
Para el osteópata, el dolor es un mapa semiológico de incalculable valor. Rara vez nos indica el origen primario del problema; por el contrario, suele manifestarse en la estructura que ha visto agotada su capacidad de adaptación y compensación.
Una restricción de movilidad en una articulación o una fijación fascial altera localmente la mecanotransducción tisular y compromete el retorno venoso y linfático. Esta perturbación obliga a otros componentes del aparato locomotor a hiper-trabajar, desencadenando la activación sostenida de los nociceptores. Por lo tanto, el dolor es el grito de auxilio de un tejido que sufre las consecuencias de una disfunción situada, habitualmente, a distancia.
La Facilitación Medular y la Metáfora de la Alarma
Para comprender el dolor como un lenguaje, es imprescindible analizar el concepto de facilitación medular. Cuando una estructura sufre una restricción de movilidad prolongada, los impulsos propioceptivos y nociceptivos aberrantes viajan constantemente hacia el asta posterior de la médula espinal. Este bombardeo continuo altera el umbral de excitabilidad de las neuronas de la zona, dejando el segmento medular en un estado de «alerta permanente» o facilitado.
A partir de este momento, cualquier estímulo menor (mecánico, térmico o emocional) se traduce en una respuesta dolorosa exagerada o en un espasmo muscular protector continuo (hipertonía). El conocimiento adecuado de este mecanismo nos aporta información crítica para el diagnóstico diferencial.
No podemos limitarnos a realizar un tratamiento local sobre la zona dolorosa; debemos buscar el segmento neurológico facilitado y la disfunción mecánica primaria que originó el bucle de retroalimentación.
Clasificación Etiológica del Dolor según el Tejido Afectado.
Si analizamos la naturaleza del dolor según el tejido histológico que se encuentra en sufrimiento, los mensajes que emite el cuerpo pueden catalogarse en tipologías precisas y predecibles:
Dolor de Origen Discal:
Presenta un carácter sordo, profundo, central y difícil de localizar en sus fases iniciales. Biomecánicamente, se agrava de forma notable con la flexión del tronco y la sedestación prolongada, que incrementan la presión hidrostática del núcleo pulposo.
Dolor de Origen Ligamentario y Capsular:
Se manifiesta de forma aguda, punzante e invalidante, típicamente al final del rango de movimiento pasivo o ante posturas sostenidas que estresan el tejido conectivo.
Dolor Muscular y Síndrome de Dolor Miofascial:
Vinculado a puntos gatillo miofasciales (PGM) activos por fatiga muscular o sobrecarga compensatoria. Es un dolor sordo y constante que se exacerba durante la contracción contra resistencia o el estiramiento pasivo.
Dolor de Carácter Hipóxico / Isquémico (Congestivo):
Provocado por el espasmo tisular o la disminución del flujo circulatorio (estasis vascular). Aparece durante el reposo prolongado (dolor nocturno o matutino) y mejora de manera inmediata con el movimiento moderado.
Dolor Nervioso Periférico y Radicular:
Originado por el atrapamiento mecánico de un tronco nervioso o compresión de una raíz. Es punzante, metamérico y cursa con quemazón, ardor o parestesias.
Dolor Referido de Origen Visceral:
Fruto de la convergencia viscerosomática. Una disfunción de movilidad o congestión hemodinámica en una víscera proyecta un dolor sordo y profundo en una metámera del aparato locomotor sin antecedente traumático previo.
Abordaje Terapéutico: Cómo Actuar Ante el Dolor
Una vez descifrado el mensaje del tejido, la actuación del osteópata no se dirige a anestesiar la zona, sino a aplicar un estímulo correctivo específico que resuelva la causa de la alarma:
Ante el Dolor Discal: La prioridad es disminuir la presión hidrostática y favorecer la reabsorción del tejido. Se actúa mediante técnicas de descompresión rítmica, bombeos lumbares y tracciones axiales de baja velocidad, combinadas con la corrección de las fijaciones sacras e ilíacas que alteran el reparto de cargas.
Ante el Dolor Ligamentario y Capsular: El objetivo es devolver la congruencia articular para destensar el tejido conectivo. Se interviene con técnicas de alta velocidad y corta amplitud (HVLA) para romper las adherencias restrictivas y modular el reflejo miotático, estabilizando secundariamente la musculatura profunda a través del control motor.
Ante el Dolor Muscular e Hipóxico: Es imperativo restaurar el aporte de oxígeno y el drenaje de catabolitos inflamatorios. Se actúa mediante técnicas de energía muscular (TEM), técnicas de inhibición por presión (puntos gatillo) y el tratamiento general osteopático (TGO) para reactivar la bomba hemodinámica tisular.
Ante el Dolor Nervioso Periférico: Se debe liberar la interfaz mecánica que atrapa el axón. Se interviene abriendo los desfiladeros anatómicos comprometidos mediante técnicas fasciales y utilizando movilización neurodinámica para devolver el correcto deslizamiento y la viscoelasticidad del nervio.
Ante el Dolor Referido Visceral: Se actúa directamente sobre el sistema suspensor y vascular de la víscera diana. Mediante técnicas de estiramiento mesentérico, liberación del esfínter o bombeo hepático/gástrico, se reduce la aferencia autonómica hacia la médula espinal, apagando de forma inmediata el dolor reflejado en la espalda.
Conclusión
Silenciar este complejo sistema de mensajes mediante un enfoque puramente sintomático o farmacológico equivale a apagar la alarma de incendios de un edificio sin buscar el foco del fuego. Al clasificar adecuadamente la tipología del dolor, comprender su neurofisiología y aplicar la actuación tisular precisa, devolvemos la homeostasis y la armonía funcional al organismo. Al hacerlo, eliminamos la necesidad biológica de la alarma. Solo cuando entendemos el dolor como una comunicación legítima, podemos dar el salto cualitativo de realizar tratamientos locales a ejecutar una verdadera terapéutica global.
ALFRED GARCÍA
- Osteopatía estructural-sacro craneal-visceral (Inmaster Bcn 2016).
- Osteopatía y kinesiología aplicada (AS Axis 2004).
- Osteopatía cráneo-sacral I/II (AS Axis 2005).
- Terapia cráneo sacral biodinámica (AS Dharma 2013).
- Psicología formativa de Stanley Kelleman (Mindline Institut 2015).
- Quiromasaje (C.E. Cim 1999).
- Quiromasaje deportivo (C.E. Cim 2000).
- Quiromasaje terapéutico (C.E. Cim 2000).
- Taping y vendajes funcionales (C.E. Cim 2001).
- Masaje infantil. Técnica Shantala (AEMI 2002).
- Reflexología podal (Escuela Hanne Marquardt 2006).


