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LA CONCIENCIA CORPORAL EN LOS TRATAMIENTOS TERAPÉUTICOS

Las patologías del aparato genitourinario, y en especial las infecciones urinarias de repetición, continúan siendo uno de los motivos de consulta más frecuentes en la práctica clínica. Sin embargo, cuando se abordan únicamente desde un enfoque sintomático, los resultados suelen ser limitados y las recaídas, habituales.

Desde la medicina integrativa, entendemos el aparato genitourinario como parte de un sistema interconectado, donde intestino, sistema inmunitario, hígado, riñón y sistema nervioso influyen de manera directa en la evolución del paciente.

En la práctica clínica diaria observamos con frecuencia casos de pacientes con infecciones urinarias recurrentes tratadas durante años con antibióticos, sin una resolución definitiva. La experiencia clínica nos muestra que, detrás de estos cuadros, suelen coexistir desequilibrios como la disbiosis intestinal, la sobrecarga hepática, la alteración del pH urinario y el debilitamiento del sistema inmunitario.

Casos como el de esta paciente (C.P.G. de 56 años) revelan la importancia de contemplar una solución integrativa y se manifestaron claramente necesarias estas actuaciones terapéuticas.

Vino a mi consulta aquejándose de infecciones urinarias de repetición, con recurrencia frecuente a pesar de tratamientos previos.

Durante la entrevista clínica, la paciente refiere haber sido tratada en múltiples ocasiones con antibióticos de forma repetida, sin lograr una resolución definitiva del cuadro presentando recaídas frecuentes. Se detecta asimismo una alimentación inadecuada, factor que puede contribuir tanto a la disbiosis intestinal como a la recurrencia de las infecciones urinarias.

El cuadro clínico sugiere una alteración del terreno biológico intestinal e inmunitario, con probable disbiosis secundaria al uso prolongado de antibióticos, favoreciendo la proliferación fúngica y bacteriana. Se observa además una posible sobrecarga hepática y un desequilibrio a nivel renal, con alteración del pH urinario.

Desde el punto de vista del diagnóstico naturista la categorización es de infecciones urinarias de repetición asociadas a disbiosis intestinal post-antibiótica, debilitamiento del sistema inmunitario, sobrecarga hepática y desequilibrio funcional renal.

Establecí la necesidad de un plan terapéutico que incluyera una regulación dietética con eliminación de azúcares, supresión de lácteos, cereales, legumbres, y frutas de alto índice glucémico, dieta orientada a reducir la carga inflamatoria y limitar la proliferación fúngica y bacteriana.

También consideré la necesidad de regular su microbiota intestinal apoyando la suplementación con provisticos (Cumeflora) para restablecer la flora intestinal beneficiosa, e incluso el refuerzo de su sistema inmunitario mediante el empleo de Cumeinmum forte.

El planteamiento terapéutico incluía una limpieza intestinal y control de patógenos, tratamiento natural antifúngico y antibacteriano mediante aceite esencial de orégano, arándano rojo americano, D-manosa, entre otros, orientado a reducir la proliferación de hongos y bacterias Gram positivas y Gram negativas.

Abordaje renal que incluía la prescripción de complementos como Linfacir, destinado a una depuración renal y regulación del pH urinario.

Depuración hepática que incluía el uso de complementos como Detox1 para favorecer la detoxificación hepática y mejorar la capacidad de eliminación tras la exposición continuada a antibióticos, y también la consideración del cuidado de su sistema nervioso. Aquí consideré el empleo de un complemento nutricional como es Melatorelax, para favorecer la relajación del sistema nervioso y mejorar la capacidad de recuperación del organismo.

La evolución tras dos meses de tratamiento fue que la paciente acudió a revisión y refiere una mejoría clínica evidente, no habiendo presentado nuevos episodios de infección urinaria durante este periodo.

Por último, establecimos un plan de seguimiento en el que se decidió mantener el tratamiento durante dos meses adicionales. En la última revisión, se recomienda continuar con la pauta dietética establecida y seguir un tratamiento de mantenimiento basado en Cumeflora, Detox1 y Linfacir, con controles periódicos

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En esta jornada desarrollaremos los siguientes contenidos:

  • Comprender las causas profundas de las patologías genitourinarias
  • Integrar el eje intestino–inmunidad–riñón en su abordaje clínico
  • Aplicar estrategias dietéticas y terapéuticas con una visión global
  • Mejorar los resultados clínicos en casos de infecciones urinarias recurrentes
  • Aprender a trabajar el terreno biológico del paciente más allá del síntoma

A través de un enfoque práctico y basado en casos reales, esta formación ofrece herramientas aplicables a consulta para acompañar al paciente de forma más eficaz, respetuosa y duradera.

Porque más allá de controlar síntomas, el verdadero objetivo es recuperar el equilibrio del organismo.

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LA CONCIENCIA CORPORAL EN LOS TRATAMIENTOS TERAPÉUTICOS

¿Qué es la conciencia corporal?

Conciencia es la facultad de vernos y reconocernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, el conocimiento de nuestras acciones y la reflexión sobre ellas; es una cualidad que nos permite interactuar, interpretar y asociar los numerosos estímulos que recibimos de forma permanente. Los seres humanos podemos ser conscientes de nuestro cuerpo cuando percibimos y atendemos a sus señales: la llamada conciencia corporal apunta directamente al conocimiento sensible del lenguaje del cuerpo y coloca el foco de nuestra atención en el nivel sensorio-motriz de procesamiento de la información.

La práctica de conciencia corporal aporta un mayor conocimiento de uno mismo y nos conecta de manera directa con la fuente de los propios recursos y fortalezas: la conciencia del cuerpo nos vincula con nuestra potencia, con la fuerza interior y la esencia personal.

Prestar especial atención a nuestras sensaciones corporales y tomar conciencia de las múltiples posibilidades que tiene nuestro cuerpo, es una capacidad que todos los seres humanos podemos potenciar con la autoobservación y la exploración de los propios recursos somáticos.

Estos recursos influyen de manera directa en nuestro estado mental y emocional, nos brindan información valiosa y proporcionan sensaciones de bienestar, autorregulación y mayor confianza en nosotros mismos. Conocer y explorar herramientas corporales diversas nos permitirá afrontar cualquier situación desafiante de la vida sin desestabilizarnos o derrumbarnos.

La conciencia corporal:

  • Ayuda a integrar cuerpo, mente y emociones.
  • Tiene una influencia directa sobre la salud emocional y psicológica.
  • Permite mediatizar entre los pensamientos automáticos invasivos y las emociones y sentimientos que generan.
  • Propicia autoconocimiento y brinda una sensación de fortaleza personal.
  • Desarrolla la confianza en las propias capacidades y la autoeficacia a largo plazo.

¿Para qué incorporar un trabajo de conciencia corporal en nuestro día a día como profesionales?

Bajo mi punto de vista el objetivo fundamental de nuestra profesión es acompañar a la persona que necesita ayuda, en su proceso de curación y en la adquisición de herramientas saludables y recursos adecuados para no repetir las tendencias nocivas que la llevaron a enfermar. Como profesionales de la salud estamos en contacto permanente con personas que sufren y buscan ayuda externa para resolver su problemática; cuando llegan a nuestra consulta muchas veces sienten que no pueden hacer nada ni son capaces de afrontar por si mismas ninguna de sus dificultades actuales.

La conciencia corporal como complemento de las técnicas específicas de cada profesional, fomenta en el paciente la curiosidad, la exploración y el descubrimiento de sus recursos saludables y le permite poner el foco en lo que sí es posible en este momento y no en sus limitaciones actuales. El trabajo de conciencia corporal facilita de esta manera el autoconocimiento, refuerza la autestima, genera una mayor eficacia para afrontar y resolver situaciones desafiantes y conlleva un aprendizaje fortalecedor a largo plazo que será de utilidad para afrontar circunstancias vitales extremas que se pueden presentar a lo largo de la vida como el dolor físico que se cronifica, enfermedades diversas o el sufrimiento emocional.

Además, en el contexto de atención sanitaria, la utilización consciente de recursos corporales, favorece un vínculo de cooperación y colaboración entre paciente y terapeuta, al propiciar un clima de curiosidad, interés, sensaciones de confianza y bienestar: incorporar un trabajo de conciencia corporal en los tratamientos tiene efectos positivos en el establecimiento de la alianza y en el éxito del proceso terapéutico.

Por último, el trabajo de conciencia corporal y la práctica personal de recursos somáticos que realice el terapeuta en sí mismo, le permite percibir sus propias tendencias perjudiciales y modificarlas, lo que facilita el autocuidado y ayuda a detectar a tiempo los riesgos típicos de las profesiones de ayuda (desgaste por empatía, fatiga por compasión y bournout) que, si no son tomados en consideración, pueden producir malestar físico o derivar en enfermedades, producir daño en la identidad profesional y generar una verdadera crisis vocacional y personal.

En el caso de las terapias manuales, el trabajo de conciencia corporal se vuelve aún más imprescindible, no solo para el cuidado del paciente, sino también para aplicar de forma óptima las técnicas específicas, sin perjudicarse a uno mismo en el proceso.

En definitiva, la conciencia corporal y el enfoque integrativo, potencian el cuidado y la creatividad tanto del paciente como del terapeuta; ambos se verán beneficiados en esta práctica.

La experiencia corporal a través del movimiento o la quietud tiene resonancias mentales y emocionales que pueden darnos respuestas. La curiosidad y la capacidad de asombro que teníamos de niños vuelven a ser el motor. El cuerpo mismo y su lógica se transforma en una herramienta que nos permite desbloquear, abrir espacios, entender, mirar de otra manera, encontrar alternativas y, -en definitiva-, aprender de nosotros mismos. El cuerpo como camino. Laura Grinsztajn. Ed. Mandala, 2016.

Laura Grinsztajn

Profesora del curso CONCIENCIA CORPORAL APLICADA AL AUTOCUIDADO.

Psicóloga de la Unidad de Psicología Sanitaria de la Clínica Thuban.

Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires-Argentina, graduada en el año 1990, con titulación homologada en España y Certificación Sanitaria otorgada por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Esta certificación habilita a ejercer actividades sanitarias como psicóloga en todo el territorio español.

Más de 25 años de experiencia en la atención psicológica de personas adultas, y en los últimos 10 años especializada en el tratamiento psicológico del dolor crónico, estrés, ansiedad, depresión y trauma por maltratos y abusos sexuales sufridos en la infancia.

En su propuesta terapéutica utiliza, -además de técnicas psicodinámicas y cognitivo-conductuales-, diversos recursos corporales que facilitan y complementan la terapia psicológica. Esta modalidad de atención se refleja en sus dos libros : “El cuerpo como camino: técnicas corporales aplicadas en la atención psicológica” (Ediciones Mandala, 2016) y “Regreso al cuerpo: afrontamiento activo del dolor, el trauma y el sufrimiento” (Editorial Círculo Rojo, 2019).

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