Las plantas medicinales, como seres vivos autótrofos, son laboratorios químicos que crean nuevas moléculas gracias a su interacción con la tierra, el agua y el aire y bajo la influencia de la luz solar. Las moléculas químicas que crean, son de diferente naturaleza y tienen diversas funciones en las plantas, según su localización geográfica, el tipo de suelo donde se desarrollan y las condiciones climatológicas a las que estén expuestas.
Los mucílagos permiten a la planta el almacenamiento de agua, los taninos juegan un papel importante en su protección y defensa, los flavonoides, como filtros solares, absorben la radiación ultravioleta para prevenir daños celulares y las antocianidinas favorecen la polinización al atraer a los insectos y la dispersión de las semillas.
Estas moléculas bioactivas también tienen acciones y efectos sobre el ser humano y esta es la razón por la que algunas especies botánicas se aplican terapéuticamente, gracias al desarrollo histórico y científico de la Farmacognosia, como rama de la Farmacología.
La Farmacognosia es la materia que estudia desde una visión científica las sustancias químicas que nos ofrece la naturaleza. Las elige, las estudia y las transforma para conseguir tratamientos eficaces y seguros que mejoren síntomas concretos, traten enfermedades o puedan prevenirlas. Lo que realmente se busca es mantener la homeostasia orgánica para sostener un estado de salud y bienestar integral.
El mismo objetivo ha perseguido la alquimia y la terapéutica ancestral a lo largo de los siglos. Conseguir el equilibrio del ser humano con el acoplamiento a los ritmos de la naturaleza y con el empleo de herramientas naturales para trabajar los distintos planos del Ser (físico, mental, emocional, espiritual). Hace muchos miles de años los terapeutas de la época ya sabían de la influencia de las emociones y los pensamientos sobre la salud del cuerpo y cómo los síntomas físicos condicionaban la forma de pensar y de sentir y la manera de ver el mundo, que tenía el ser humano.
Las 4 Raíces de Empédocles, los 4 Humores de Hipócrates y los 4 Temperamentos de Galeno, los integran.
La psicología, la psicosomática y posteriormente la psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE) han profundizado y comprobado, gracias al desarrollo del método científico, muchos de los axiomas enunciados y estudiados por los antiguos sabios. La sabiduría tiene que ver con observar el Universo y descubrir los mecanismos a través de los cuales se conectan sus partes y no tanto con un conocimiento teórico sin observación ni aplicación. Todo está conectado, lo que es arriba es abajo, lo que es adentro es afuera…se puede decir de muchas maneras, pero lo necesario a comprender es que el pegamento que lo conecta todo, son los arquetipos universales
La Alquimia dice que un arquetipo es la expresión más pura que se genera en el mundo de lo no visto, para que se manifieste en el mundo de lo visto a través de una serie de modulaciones energéticas y por tanto de realidades arquetípicas.
El arquetipo Sol, está relacionado con el órgano Corazón, con la Autoestima, con el León, con la capacidad de Brillar en el Mundo y con plantas como el Hipérico. Todos esos ejemplos son modulaciones arquetípicas de ese campo de información y están conectados por un hilo invisible que es un patrón de vibración.
Este conocimiento permite comprender como el Hipérico, puede trabajar simultáneamente:
– Una depresión, mejorando el estado de ánimo de la persona y la autoconciencia de sí misma por su contenido en pigmentos diantrónicos y heterósidos flavónicos.
– Una quemadura, reparándola, al disminuir la irritación e inflamación, por disipación del fuego y debido a su contenido en ácidos orgánicos, aceite esencial y taninos.
– Una debilidad del terreno cardíaco y circulatorio por contener pigmentos y flavonoides.
Desde la aplicación que hace la Spagyria, las plantas medicinales tienen un efecto terapéutico por su contenido en principios activos ponderales y por su campo de información arquetípico que emana desde las fuerzas universales. Estas cualidades son las que dotan a las plantas medicinales de la capacidad de trabajar los desequilibrios orgánicos de una forma integrativa.
Bibliografía de Consulta:
– Encarna Castillo, Isabel Martínez Solís (2021). “Manual de Fitoterapia Tercera Edición”. Barcelona. Ed Elsevier.
– Josep Lluís Berdonces (2019) “Enciclopedia de Fitoterapia y Plantas medicinales”. Ed. RBA Integral.
– Hermes Trismegisto (2017). “El Kybalión”. Madrid. Ed. Edaf
– Manfred M. Junius (2024). “Introducción a la Alquimia de las Plantas Medicinales”. Madrid. Ed. Equipo Difusor del Libro, S.L.
EVA RODRIGUEZ
- Licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (Orientación Sanitaria).
- Terapeuta Floral Evolutiva por la Escuela Andalusí de Málaga.
- Terapeuta Floral por el Centro Thuban Corporación de Madrid.
- Terapeuta Floral por la Escuela Dharma de Madrid.
- Kinesióloga Holística por la Escuela Dharma de Madrid.
- Reflexóloga Podal por la Escuela Dharma de Madrid.
- Quiromasajista por la Escuela Dharma de Madrid.
- Terapeuta Integrativa (Farmacéutica y Naturópata especialista en Terapia Floral y Arquetipos) en consulta propia en Collado Villalba y en la ciudad de Madrid desde Junio de 2004.
- Profesora de la Escuela de Naturopatía y Osteopatía de Grupo Thuban desde 2010.
- Profesora en diferentes disciplinas como Flores de Bach, Fitoterapia, Botánica, Farmacología, Fisiología y Fisiopatología desde Septiembre de 2006.
- Farmacéutica Adjunta en Oficina de Farmacia del Dr. D. Salvador Rivas Martínez en Collado Villalba (Madrid). Junio 1997-Abril 2004.


