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Más allá del síntoma: Entendiendo los tipos de dolor y sus sensaciones

El dolor es ampliamente definido como “una señal de alarma”: si algo duele, es porque algo se ha lesionado. Sin embargo, la ciencia moderna ha demostrado que el dolor no siempre equivale a daño en los tejidos. En el año 2020, la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) actualizó su definición para reflejar que el dolor es una experiencia sensorial y emocional, fuertemente influenciada por nuestra mente, contexto y nivel de estrés.

En la clínica nos encontramos a diario con pacientes frustrados por sufrir molestias severas sin que ninguna prueba de como resultado una razón que provoque la sensación dolorosa, con lo que el paciente suele terminar escuchando “todo está bien, no tienes nada”, pero él sigue sintiendo sensaciones desagradables.

Para comprender esto, debemos aprender a «escuchar» nuestro dolor. A continuación, te explicamos cómo se clasifica y, lo más importante, qué sensaciones produce cada uno para ayudarte a identificarlo.

1. Dolor Nociceptivo: El sistema de alarma clásico

Es el dolor «tradicional», aquel que todos hemos sentido. Ocurre cuando hay un daño real o potencial en los tejidos, lo cual activa los nociceptores (nuestros receptores sensitivos del dolor). Este dolor se divide a su vez en dos subtipos muy diferentes:

  • A) Dolor Somático: Proviene de la piel, los músculos, las articulaciones, los ligamentos o los huesos.
    • ¿Qué sensaciones percibe el paciente? Es un dolor muy claro y bien localizado (puedes señalar con el dedo exactamente dónde te duele). Se siente como una punzada aguda, un latido (pulsátil), un dolor sordo o una sensación de desgarro. Suele empeorar claramente con el movimiento de esa zona y mejorar con el reposo.
    • Ejemplos: Un esguince de tobillo, una fractura, un corte en la piel, artrosis de rodilla o una contractura muscular.
  • B) Dolor Visceral: Proviene de los órganos internos (vísceras) de las cavidades torácica, abdominal o pélvica.
    • ¿Qué sensaciones percibe el paciente? Es un dolor difuso y difícil de localizar (se señala con toda la mano, no con un dedo). Se describe como un calambre, un dolor profundo, retortijones, opresión o pesadez. Suele venir acompañado de síntomas «neurovegetativos» como náuseas, sudoración fría, palidez o taquicardia. Además, en ocasiones, puede generar lo que llamamos dolor referido. El problema se encuentra en un lugar, pero se percibe en otro sitio (en este caso el daño está en un órgano, pero el dolor se siente en otra zona, un ejemplo sería el dolor de infarto, que se siente en el brazo izquierdo).
    • Ejemplos: Cólicos intestinales, dolor menstrual fuerte, cálculos renales o biliares.

2. Dolor Neuropático: El cableado dañado

Este dolor no aparece porque un tejido esté roto, sino como consecuencia directa de una lesión o enfermedad en el propio «cableado» que transmite la información: el sistema nervioso somatosensorial (nervios periféricos o sistema nervioso central).

  • ¿Qué sensaciones percibe el paciente? El dolor neuropático tiene un vocabulario propio. Quienes lo sufren rara vez dicen «me duele», sino que describen sensaciones extrañas y muy molestas:
    • Corrientes eléctricas o calambrazos repentinos.
    • Quemazón o ardor intenso (como si tuvieran fuego en la piel).
    • Hormigueo, acorchamiento o sensación de que «se duerme» la zona.
    • Pinchazos como si fuesen agujas o alfileres (parestesias).
    • Alodinia: Es una señal clave. Consiste en sentir dolor ante estímulos que no deberían doler (por ejemplo, el simple roce de las sábanas o la ropa sobre la piel resulta insoportable).
  • Ejemplos: Ciática severa, neuropatía diabética, dolor post-herpético (tras un herpes zóster), o síndrome del túnel carpiano avanzado.

3. Dolor Nociplástico: El cerebro amplificador

(Nota: No debemos confundir el dolor nociplástico con el dolor «neoplásico», que es el asociado a procesos oncológicos o tumores). El dolor nociplástico es el gran descubrimiento de la neurociencia clínica contemporánea.

Ocurre cuando el sistema nervioso central sufre una «sensibilización». No hay daño en los tejidos ni un nervio cortado o inflamado físicamente, pero los circuitos de dolor del cerebro y la médula amplifican las señales normales, operando como un amplificador con el volumen al máximo.

¿Cómo saber que un dolor es nociplástico y no de los otros tipos?
Para identificar este cuadro, los profesionales nos fijamos en varias pistas clave que tú mismo puedes observar:

  1. Pruebas médicas «limpias»: Te han hecho resonancias, radiografías y electromiogramas, y todo sale «normal» o «perfecto», pero tú sigues sintiendo un dolor real y limitante.
  2. Dolor errático y difuso: A diferencia del somático, este dolor viaja. Un día te duele el cuello, otro día las lumbares, y se siente como un dolor generalizado que no respeta los límites anatómicos de un solo nervio estructural.
  3. Hipersensibilidad general: El cuerpo pierde la capacidad de filtrar estímulos. No solo molesta el roce físico, sino que a menudo los pacientes se vuelven intolerantes a la luz brillante, los ruidos fuertes, los olores intensos o los cambios de temperatura (sensosensibilidad).
  4. Síntomas acompañantes sistémicos: El dolor nociplástico casi nunca viene solo. Va de la mano con fatiga extrema que no mejora al dormir, niebla mental (problemas de memoria y concentración), alteraciones del sueño y cambios en el estado de ánimo (ansiedad o bajo estado de ánimo continuo).
  5. Desproporción: Hay una respuesta dolorosa exagerada frente a movimientos o lesiones mínimas, o el dolor persiste meses o años después de que una lesión original (como un esguince) ya haya sanado completamente.
  • Ejemplos: Fibromialgia, síndrome de intestino irritable, dolor pélvico crónico, síndrome de fatiga crónica y migrañas tensionales crónicas.

Conclusiones:

Saber qué tipo de dolor experimentas y aprender a describir sus sensaciones es el primer paso vital. Tratar un dolor nociplástico únicamente con analgésicos o antiinflamatorios convencionales suele fracasar, porque la inflamación está a nivel de la microglía (en el sistema nervioso central), muy influenciada por el estrés crónico.

En nuestras consultas, apostamos por una visión global. A través de la medicina integrativa, la osteopatía y la naturopatía, buscamos apagar la «alarma del cerebro» regulando el sistema inmune, gestionando el entorno psicoemocional, mejorando la salud intestinal y restableciendo el equilibrio estructural y bioquímico de todo el cuerpo.

📚 Referencias bibliográficas científicas (Descargables)

  1. La redefinición histórica del dolor (Actualización IASP 2020)

Estos son los documentos oficiales donde la comunidad científica internacional reconoce que el dolor va más allá del daño mecánico.

  • Raja, S. N., Carr, D. B., Cohen, M., et al. (2020). The revised International Association for the Study of Pain definition of pain: concepts, challenges, and compromises. Revisto en la revista Pain.
    • Por qué es clave: Es el histórico artículo («Position Paper») donde la IASP cambia la definición mundial del dolor después de más de 40 años. Establece formalmente que la experiencia del dolor incluye factores biológicos, psicológicos y sociales, validando el dolor sin lesión tisular evidente.
    • 🔗 Enlace: 10.1097/j.pain.0000000000001939
  • Pérez Fuentes, J. (2020). Versión actualizada de la definición de dolor de la IASP: un paso adelante o un paso atrás. Revista de la Sociedad Española del Dolor.
    • Resumen: Análisis de la evolución neurocientífica de la definición del dolor, reconociendo oficialmente factores como la desregulación de la microglía espinal, vital en patrones de dolor nociplástico y sensibilización central.
    • 🔗 Enlace: https://dx.doi.org/10.20986/resed.2020.3839/2020
  1. Estudios clave sobre el Dolor Nociplástico (Sensibilización Central)

El concepto más novedoso y el que explica cuadros como la fibromialgia o el intestino irritable.

  • Kosek, E., Cohen, M., Baron, R., et al. (2016). Do we need a third mechanistic descriptor for chronic pain states? Revista Pain.
    • Por qué es clave: Este es el estudio fundacional. Son los autores que le plantearon a la comunidad médica que la clasificación dual (nociceptivo/neuropático) era insuficiente y propusieron por primera vez el término «Nociplástico» para describir el dolor por disfunción del sistema nervioso central sin daño evidente.
    • 🔗 Enlace: 10.1097/j.pain.0000000000000507
  • Fitzcharles, M. A., Cohen, S. P., Clauw, D. J., et al. (2021). Nociplastic pain: towards an understanding of prevalent pain conditions. Revisa The Lancet.
    • Por qué es clave: Una de las revisiones más exhaustivas publicadas en la prestigiosa revista The Lancet. Describe los síntomas clínicos específicos del dolor nociplástico (fatiga, problemas de sueño, hiperalgesia) y cómo identificarlo frente a los otros dos tipos.
    • 🔗 Enlace: 10.1016/S0140-6736(21)00392-5
  • Torres-Pérez et al. (2024). Nociplasticidad, una perspectiva contemporánea sobre el dolor. Revista Mexicana de Anestesiología.
    • Resumen: Profundiza en el reciente paradigma del dolor nociplástico, su diferencia con dolores nociceptivos y neuropáticos y el rol del sistema inmunológico y la neuroinflamación mediada por estrés.
  1. Evidencia sobre Dolor Neuropático

Referente al daño directo en los nervios y las sensaciones características (alodinia, quemazón).

  • Finnerup, N. B., Haroutounian, S., Kamerman, P., et al. (2016). Neuropathic pain: an updated grading system for research and clinical practice. Revista Pain.
    • Por qué es clave: Establece el sistema de gradación diagnóstico actual para diferenciar el dolor neuropático de los dolores somáticos, señalando exactamente qué características neurológicas (eléctricas, quemantes, anatómicas) debe cumplir.
    • 🔗 Enlace: 10.1097/j.pain.0000000000000492
  1. Estudios orientados a la Neuroinflamación y el enfoque Integrativo

Estos estudios avalan científicamente por qué enfoques que regulan el sistema neurovegetativo e inmunológico (como los aplicados en medicina integrativa y osteopatía) son efectivos en procesos de dolor crónico.

  • Ji, R. R., Nackley, A., Huh, Y., Terrando, N., & Maixner, W. (2018). Neuroinflammation and Central Sensitization in Chronic and Widespread Pain. Revista Anesthesiology.
    • Por qué es clave: Demuestra médicamente cómo la inflamación a nivel de la glía y los astrocitos en el cerebro y médula espinal (neuroinflamación) actúa como batería para la sensibilización central, justificando el origen biológico del dolor nociplástico.
    • 🔗 Enlace: 10.1097/ALN.0000000000002130
  • Treede, R. D., Rief, W., Barke, A., et al. (2019). Chronic pain as a symptom or a disease: the IASP classification of chronic pain for the International Classification of Diseases (ICD-11). Revista Pain.
    • Por qué es clave: Es el documento que logró que la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su nueva convención (CIE-11), pasara a considerar el dolor crónico primario (nociplástico) como una enfermedad en sí misma, y no un mero síntoma de «algo orgánico dañado».
    • 🔗 Enlace: 10.1097/j.pain.0000000000001384

JAVIER LLAMES

  • Diplomatura en Fisioterapia por la Universidad de Castilla y La Mancha (UCLM).
  • Postgrado en Terapias Manuales, con conocimientos en Punción seca y Movilización neurodinámica.
  • Curso de Especialista en Fisioterapia Conservadora e Invasiva del Síndrome de Dolor Miofascial y de la Fibromialgia.
  • Curso de Especialista Universitario en Terapias Manuales (UCLM).
  • Curso de Movilización Neurodinámica.
  • Exploración, Diagnóstico y Tratamiento TemporoMandibular, Relación Cervical, Dolor de Cabeza y Control Motor.
  • Título de Estudios Superiores de Osteopatía por la Universidad Europea del Atlántico.